Seguro que alguna vez antes de una prueba, al abrir la bolsa del corredor, te has encontrado un envase que contiene zumo de limón exprimido, junto a otros productos alimenticios habituales como ampollas de glucosa, copos de avena, etc

. Y es que este cítrico proporciona una serie de propiedades muy útiles para nuestro organismo. En primer lugar, constituye el alimento diurético y antioxidante por excelencia por su alto contenido en vitamina C -vital para evitar infecciones- y en ácido cítrico -agente alcalinizante que ayuda a equilibrar el pH, reduciendo los niveles de acidez y eliminando toxinas e impurezas acumuladas en el intestino-. Además, contribuye a activar el metabolismo y quemar grasas, eliminar piedras y cálculos renales y a reducir los niveles de azúcar en la sangre. Por otra parte, el limón contiene dos elementos en forma de sales minerales básicos para la vida del corredor y del deportista en general. Se trata del potasio y el calcio, que ayudan respectivamente a mejorar el ritmo cardíaco y tono muscular, y a fortalecer los huesos. Así pues, un hábito saludable y cada vez más repetido es el de tomar un vaso de jugo de limón 15 minutos antes de desayunar. La manera de prepararlo puede variar, pero lo más sencillo es exprimir el limón y mezclarlo con agua tibia, pudiendo añadir por ejemplo bicarbonato sódico. Los beneficios obtenidos con este líquido compensarán el "amargo trago".